El modesto objetivo de este artículo es intentar reflexionar sobre el impacto que la pandemia y la nueva normalidad vienen teniendo en el mercado laboral argentino. También se intentará reflexionar sobre algunas posibles herramientas de intervención desde la política y el Estado, para atenuar los impactos negativos a nivel social y económico de esta nueva realidad.
Tal y como reflexionan Tirado y Grabois [1], desde principios de la década del 70 del siglo pasado, el modo hegemónico de organizar la economía, la sociedad y la cultura en el mundo, en nuestra región y en nuestro país es el Neoliberalismo. Este modo específico de organización terminó de imponerse a escala planetaria con la crisis y ulterior implosión de la Unión Soviética.
En nuestra región y país, si bien
existieron experiencias políticas que desde los gobiernos pusieron en tensión y
rivalizaron con este paradigma (por ejemplo, las experiencias de los gobiernos
Kirchneristas en Argentina, el gobierno de Lula en Brasil, de Correa en
Ecuador, y de Chávez en Venezuela), lo cierto es que nunca pudo constituirse un
paradigma alternativo que perdurara en el tiempo y derrotara finalmente al
Neoliberalismo.
Por eso, es importante
reflexionar a groso modo en torno a los efectos que el Neoliberalismo tuvo en
la economía de nuestro país y en el mercado de trabajo.
La privatización de las
principales empresas del Estado, el aumento de la extranjerización de nuestra
economía y la flexibilización y precarización del mercado de trabajo formal,
son algunos de los cambios fundamentales que este modelo produjo en la
estructura económico- social de nuestro país y que al día de hoy mantienen su
incidencia.
En palabras de Juan Grabois:
“La reconversión de las grandes
empresas y del sector público efectuadas siguiendo las recetas de
privatización, desregulación, y
deslocalización cambiaron para siempre el paradigma de pleno empleo y seguridad
social universal propio de los `30 gloriosos´ (1945- 1973). A medida que se
reducía el mercado formal de trabajo, brotaron o reverdecieron un sinnúmero de
actividades de subsistencia en las que encontraron refugio las familias
excluidas del nuevo orden” [2].
Por lo tanto, el Neoliberalismo
produjo la atomización del mercado de trabajo.
En primer lugar, al interior del
mercado de trabajo formal mediante la proliferación de nuevas modalidades de
contratación, de las cuales podemos destacar el aumento indiscriminado de las
tercerizaciones y de la figura del trabajo autónomo y monotributista. Estas
figuras contractuales en general se utilizaron y aún se utilizan para encubrir
la relación de dependencia de los y las trabajadoras con las principales
empresas que de este modo abaratan sus costos e incrementan sus ganancias, por
supuesto a costa de la calidad de vida de l@s trabajadores y de la fragmentación
del mercado de trabajo formal.
En segundo lugar, la
flexibilización de los Convenios Colectivos de Trabajo dio lugar a una elevada
diferenciación salarial según la rama de actividad donde se trabaje y el lugar
que se ocupe en la empresa.
En tercer lugar, la expulsión de
la mano de obra asalariada de las principales empresas y del Estado fue
consolidando un mercado de trabajo informal cada vez más grande. Luego, cuando
las sucesivas crisis impactaban sobre la actividad económica y el nivel del
empleo, se fue estructurando una economía de nuevo tipo, una economía construida
por aquellos y aquellas que no podían acceder al empleo asalariado (formal e
informal) pero que necesitaban crearse los medios de subsistencia necesarios
para poder sobrevivir, así nació lo que hoy conocemos como Economía Popular.
De este modo, una de las
principales consecuencias que el Neoliberalismo introdujo en la estructura
económica y social argentina, y que aún perdura al día de hoy, es la atomización
y fragmentación del mercado de trabajo y la expulsión sostenida de la mano de
obra de la economía formal que será difícil de revertir si no hay una política
Estatal sostenida en el tiempo.
Por supuesto que la experiencia
de los gobiernos Kirchneristas lograron revertir en parte esta tendencia, pero
los 4 años del gobierno de Mauricio Macri (de tinte Neoliberal) frenaron estos
cambios y redujeron el margen de acción del Estado dado los altos niveles de
endeudamiento externo consolidado durante esa gestión.
Así las cosas, la estructura
económica y social heredada del Neoliberalismo no se ha modificado en su
totalidad. Las luchas sociales, económicas y políticas que nuestro país viene
presenciando los últimos años, tienen que ver en gran parte con esta situación
y con la necesidad de un lado, de estructurar un nuevo paradigma que deje atrás
al neoliberalismo, y del otro, con la necesidad del establishment económico y
mediático de no solo sostener el modelo neoliberal sino de llevarlo hasta sus
últimas consecuencias.
Pandemia y nueva normalidad
La pandemia del Covid 19, y la
resultante crisis sanitaria y económica mundial, tuvo un impacto negativo en
nuestra economía y por supuesto en el mercado de trabajo. Durante el año
pasado, la economía retrocedió 9 puntos, y la creación de puestos de trabajo en
el sector formal fue prácticamente nula [3].
A su vez, las medidas de
restricción a la circulación de personas tomadas por el gobierno nacional,
inevitables dada la crisis sanitaria desatada por la pandemia, dió lugar a que
modalidades de empleo como el teletrabajo y el trabajo de plataformas
encontraran un fundamento para un crecimiento inesperado hace algunos años
atrás.
De este modo, se agregaron nuevos
elementos de disociación y diferenciación en el mercado de trabajo (formal e
informal). Lo peligroso de esto es que pareciera ser que no se toma dimensión, a
nivel social y gubernamental, de que los cambios introducidos por la pandemia, a
nivel económico, social y cultural, están constituyendo una nueva normalidad que
tiene importantes consecuencias sobre la economía y sobre el mercado de
trabajo.
Por ello, y tal como lo sostiene
Scasserra [4],
la regulación estatal de estas modalidades de empleo, que vienen encontrando su
auge desde la irrupción de la pandemia, será fundamental para que el conjunto
de los trabajadores y trabajadoras del país no pierdan derechos, y para que la
fragmentación que el Neoliberalismo viene operando en el mercado de Trabajo,
fundamentalmente desde la década del 90 a esta parte, no encuentre nuevos
cauces. La
reciente sanción en el congreso nacional de la ley que regula la modalidad del
teletrabajo, es un buen aporte en este sentido, pero resta mucho por hacer en
relación a la regulación del trabajo en plataformas [5],
y para pensar desde el Estado, modos que logren ubicar a los y las trabajadoras
de la economía popular en niveles de vida dignos y aceptables (por encima del
nivel de pobreza).
Momentos extraordinarios como el que nos toca atravesar requieren de un Estado activo que regule fuertemente la economía para intentar revertir de este modo las desigualdades económicas, sociales y culturales que la pandemia vino a profundizar, pero que como desarrollamos en este trabajo vienen teniendo su auge desde que el Neoliberalismo pudo aplicar sus políticas estructurales desde la década del 70 a esta parte, en diferentes períodos de tiempo y desde diferentes gobiernos.
El rol de la militancia y la política
La militancia por su parte tiene la
responsabilidad de lograr formas organizativas que contemplen la articulación
entre los diferentes estratos de trabajadores y trabajadoras (de la economía
formal, informal y popular), con los principales colectivos que se van
configurando como los principales instrumentos de transformación social: el
feminismo y el ambientalismo popular. Desde esta articulación puede pensarse
una base de apoyo para un proyecto político de transformación progresiva de la
realidad que invite a otros sectores sociales y políticos a refundar las bases
de nuestro país sobre criterios de soberanía política, independencia económica
y justicia social.
Es indispensable construir un bloque policlasista y plural que ponga en cuestión no solo las consecuencias que el neoliberalismo produjo en el mercado de trabajo sino en todos los órdenes de la vida: alterando negativamente la relación de los seres humanos con la naturaleza (indudablemente una de las causas de la actual crisis sanitaria), y aumentando exponencialmente los niveles de pobreza, indigencia y exclusión social. Por supuesto, un proyecto de transformación genuino debe contemplar que las mujeres, las disidencias sexuales y las minorías raciales son los principales sectores perjudicados por esta realidad, más allá que la actual crisis y las transformaciones operadas por el Neoliberalismo afectan al conjunto de los sectores populares. Entiendo que solo desde una construcción política de este tipo (diversa y heterogénea) puede construirse la fuerza social necesaria para ir transformando paulatinamente la estructura económica y social de nuestro país, y de ese modo ofrecer nuevas posibilidades de desarrollo al conjunto de la población.
[1] Véase Grabois (2014: 4) y Tirado (2021).
[2] Grabois
(2014: 5).
[3] Para
pensar el impacto que la pandemia tuvo en el mercado de trabajo formal véase
Verón (2021).
[4]
Scasserra (2019).
[5] Varias regulaciones que en este sentido son interesantes para discutir pueden encontrarse en las conclusiones del trabajo de Scasserra (2019). Algunas de las que destaco son: respeto de los derechos laborales vigentes (por ejemplo: vacaciones pagas y días de enfermedad pagos), el derecho por parte de los trabajadores y trabajadoras a la desconexión digital, y el derecho a la organización sindical, entre otras.
Referencias
Grabois, Juan. 2014. “Precariedad laboral, exclusión social y economía popular”. Disponible en: http://www.pas.va/content/dam/accademia/pdf/es41/es41-grabois.pdf
Grabois, Juan. 2021. “Transformación del trabajo y nuevas y viejas formas del capitalismo”. Conferencia disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=0LNnTb-FVvk
Scasserra, Sofía. 2019. “Cuando el jefe se tomó el buque, el algoritmo toma el control”. Fundación foro del sur. Buenos Aires. Disponible en: https://lasargentinastrabajamos.com/pdf/Sofia_Scasserra_Cuando_el_jefe_se_tomo_el_buque.pdf
Tirado, Arantxa. 2021. “Nuevas y viejas formas del trabajo en un capitalismo en transformación: trabajo, clase obrera y sindicalismo”. Clase disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=agP39sZGVUY
Verón, Fernando. 2021. “La realidad del mercado laboral en Argentina: algunas certezas e incertidumbres”. Artículo disponible en: https://ferveron.blogspot.com/2021/06/la-realidad-del-mercado-laboral-en.html

