domingo, 27 de junio de 2021

La realidad del mercado laboral en Argentina: algunas certezas e incertidumbres

El Ministerio de Trabajo de la Nación dió a conocer los últimos datos oficiales disponibles en relación al mercado de trabajo formal. En un informe titulado "Situación y evolución del trabajo registrado. Junio 2021/datos a marzo 2020", el organismo reveló la situación del mercado de trabajo durante el mes de Marzo. En el informe, también puede verse la evolución del trabajo formal en Argentina durante los últimos 12 meses (Marzo 2020- Marzo 2021).

















Mercado de trabajo formal

Según las mediciones que el organismo recoge del SIPA (AFIP) el mercado de trabajo formal de nuestro país contabilizó a Marzo del 2021 un total de 12.006.500 trabajadores, casi 30.000 puestos de trabajo menos que en el mismo período del año anterior. De ese total, 5.901.700 son trabajadores asalariados del sector privado y 3.231.200 son trabajadores asalariados del sector público. Por su parte, del total general, 471.300 puestos corresponden al rubro “Personal de casas particulares”, mientras que se reveló la existencia de 1.658.900 monotributistas, 379.400 trabajadores autónomos y 363.900 monotributistas sociales.

Si tomamos el período de tiempo comprendido entre Marzo del 2020 y Marzo del 2021, notamos una baja considerable de los puestos de trabajo durante los meses de Abril y Mayo del año 2020, justo en el momento más álgido de la pandemia del Covid 19 a nivel mundial, hecho que motivó que el gobierno tomara medidas sanitarias de fuertes restricciones a la circulación, las cuales tomaron el nombre de ASPO (Aislamiento Social, preventivo y obligatorio).

En efecto, tal como muestran los datos que el organismo de gobierno pone a consideración, durante el mes de Abril del 2020 la pérdida de puestos de trabajo en el mercado formal fue de 187.000, mientras que durante el mes de Mayo del mismo año las pérdidas fueron de alrededor de 94.400 puestos, para luego ir recuperando paulatinamente los puestos de trabajo perdidos. 

Así y todo, si comparamos el total de trabajadores registrados en Marzo del 2020 (12.036.600) y Marzo del 2021 (12.006.500), todavía encontramos una merma de 30.100 puestos de trabajo, si bien la economía comienza a dar algunos síntomas de recuperación lo que podría motorizar el mercado de trabajo formal si esta tendencia se mantiene en los próximos meses.


Desempleo y mercado informal

Por su parte, el INDEC reveló en su informe titulado "Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH). Primer trimestre de 2021", la existencia de un 10,2% de desocupación laboral en relación a la población económicamente activa (PEA), es decir aquellas personas con una ocupación o que sin tenerla la buscan activamente y están dispuestas para trabajar.

Según este organismo del Estado, del total de los asalariados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos, el 67,6% cuenta con aportes jubilatorios mientras que el restante 32,4% no los tiene.

De este modo, podemos constatar que la economía argentina,  además de no lograr crear puestos en el mercado formal de trabajo durante los últimos meses, mantiene un alto grado de desocupación y de informalidad.


Covid 19 y algunos problemas estructurales del mercado de trabajo

Indudablemente, la pandemia del Covid 19 agravó la tendencia contractiva que el mercado de trabajo viene arrastrando durante los últimos 4 años. Solo a modo de ejemplo, durante el mes de Marzo del 2017, la cantidad de trabajadores del sector formal contabilizaba un total de 12.107.100 (una cifra muy similar a la actual). En Marzo del 2018 contabilizábamos 12.347.400 trabajadores formales, y en el mismo período pero del año 2019, 12.138.500 puestos de trabajo en la economía formal. Por lo tanto, más allá de algunas oscilaciones puntuales hacia el alza durante los últimos 4 años, vemos que la tendencia a la contracción del mercado de trabajo formal se viene arrastrando desde hace largo tiempo, y es un problema que excede las circunstancias de la pandemia y de la gestión política actual.

La hipótesis que vamos a sostener en este artículo es que son tres las causas que de alguna manera imposibilitan una mayor creación de puestos de trabajo. Primero, la recesión económica que se viene produciendo en nuestro país desde el año 2018 a la actualidad. Segundo, el fuerte impacto que generó la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del Covid 19 en la economía mundial y que de alguna manera profundizó la recesión económica interna a la que aludimos. Tercero, el fuerte avance tecnológico y el desarrollo de la economía de plataformas que tienden a simplificar las tareas en distintos rubros (como en el sector comercio, gastronómico, financiero, de transportes, etc.) y tiende a la expulsión de la mano de obra en el mercado de trabajo formal.


Y entonces, ¿Qué hacer?

Como puede deducirse de lo planteado hasta el momento, creemos que solo una intervención sostenida desde el Estado puede revertir esta tendencia contractiva a la que aludimos en este artículo. Generando una mayor distribución de la riqueza desde los sectores concentrados de la economía hacia los sectores más postergados, para de ese modo dinamizar el mercado interno por la vía del consumo.  También, continuando la política sanitaria de vacunación, para que cada vez sean más limitadas las restricciones a la circulación de las personas y de este modo generar otro incentivo para la dinamización y crecimiento de la economía. Por último, regulando con una legislación específica que atienda la pérdida de los puestos de trabajo producto del impacto que el avance tecnológico ocasiona sobre la creación de los empleos en el mercado formal e impidiendo la precarización de los empleos a la que tiende la economía de plataformas (Uber, Cabify, Mercado Pago, Rappi, Pedidos Ya, etc). La reducción de la jornada de trabajo a 6hs, también podría ser una potente herramienta de intervención Estatal para distribuir las horas de trabajo disponibles entre un mayor número de personas, y de ese modo, al menos en el corto plazo, dar nuevas posibilidades de acceso al mercado de trabajo formal.  

También, es importante que el Estado logre construir herramientas legales que permitan regular las nuevas modalidades de Trabajo que se afianzaron producto del advenimiento de la pandemia y de las restricciones gubernamentales a la circulación. La más extendida y difundida de estas modalidades es la de Teletrabajo. En dos artículos muy interesantes que recomendamos, la economista Sofía Scaserra da cuenta de esta necesidad y de cómo una mayor intervención del Estado en la regulación de estas modalidades permitiría no solo defender los empleos de calidad, sino resguardar los derechos laborales de los trabajadores y las trabajadoras del país. En particular, recomendamos su ensayo "Los nuevos hamsters de las plataformas", que la autora publicó en el portal Anfibia. También puede consultarse su muy buen artículo "Teletrabajo, derecho a la desconexión", que aborda la misma temática.

La reciente sanción en el congreso de la ley que regula la modalidad del teletrabajo, es un buen aporte para regular esta actividad y evitar la proliferación de formas contractuales no formales.

Solo un Estado activo que tome decisiones extraordinarias para un momento extraordinario como el que estamos atravesando como país, podrá revertir esta tendencia hacia la contracción del mercado formal de trabajo y de la economía en su conjunto.

Dada la situación en la que se encuentra la economía mundial no será una tarea sencilla, pero está demostrado por la historia reciente de nuestro país que momentos extraordinarios requieren medidas audaces y heterodoxas que se atrevan a lidiar con situaciones inéditas desde posiciones no dogmáticas ni rígidas.